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The nightingale



a mi madre



Cuando ya no estás
y el cordel escapa de mi mano,
y tu rostro queda fijo en la pared de mi cabeza
—en la pared húmeda de mi caverna—.
y ya el gesto es uno y siempre, sin edad,
apenas puedo valorar tu existencia:

los objetos que te nombraban
—el anillo de mi dedo o el dedal del tuyo—
han sido lavados por el tiempo,
igualmente desprendidos de tu aroma
como lo fueron de tu cuerpo,
como no reconocerse en la imagen de la infancia,
en el recuerdo de lo que dijeron que fue,
y tú sientes como una ausencia

madre, hijo, y un espíritu flotando que
pobremente puede hablar
—paloma crucificada en un marco—
levemente hilo, o brizna, tejido
conque atar la memoria a tu mano,
fantasía vital que nos condena al presente,
y en soledad nos tortura
e ilumina.


The nightingale: El ruiseñor, del disco Floating into the night, de Julee Cruise, y parte de la banda sonora de Twin Peaks.