a Federico García Lorca, Dióscoro Galindo,
Francisco Galadí y Joaquín Arcollas
y su
última noche
verde, rosa, amarillo como el pan,
es el fruto del ahogado
el latido del perro que busca consternado
el mañana en el arrabal,
el macabro mecanismo de la vida
que sabe a boca seca,
y la baba oscura como la luna aquella
del paseillo,
el borde del camino por el que te deslizas
sin mirar atrás
bajo la luz de los automóviles
y su ciencia
el viento, un viento trajo el metal
a mi boca
y no la belleza un pez,
boqueando bajo el sol,
prefiere, a mi modo de ver, la noche
cerca del agua, para mirarse ser
pensamiento antes que sustancia, e,
incluso el marfil se deshacía bajo la luz de
los coches,
y la tierra olía a humanidad
y los faros la abrasaron en torno a sus
cuerpos,
como en un film noir
el perro aún espera el mañana,
olisqueando el suelo de los arrabales,
el corazón está desnudo.