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Rezar a la sombra (que canta)



La fiebre se parece a Dios1



Al levantar la copa de la sed,
me alzo a mirarte a los ojos
en este espeso bosque que es, mi esposa y
mi tumba
            consumata est
la ilusión del espejo,
un loco esparcido por el suelo y sus hojas

bebido el alcohol de la curiosidad
la mirada brilla, se retuerce,
cuando el sol se derrumba en el bosque, y
olvida su nombre y el mío

tanta belleza esperando la boca
de esta muerte figurada,
tanta belleza en el blanco harapo
bajo el horrible cielo negro en que
un animal absurdo
se acerca al poema con una antorcha:

    las sombras cantaban en las tripas
de la tierra
una caridad a los vivos2,
un teatro inútil que la piedra repite, olvida
en el eco
     la palabra (…) se disuelve en ceniza3
cuando alzo los ojos.



siguiendo Poesía Completa (1970-2000), de Leopoldo María Panero.
1 de El suplicio, del mismo autor.
2 de Ma Mère, del mismo autor.
3 de Parábola del diccionario, del mismo autor