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Púber canéfora



Púber canéfora, que traes a mis pies
el vino que dejan las palabras en la mesa
cuando se ofende a dios en el temblor del acto,
clamando noche y día
señales de lo oscuro que mojen la lengua,
beber frente a la blanca marea de tus ingles y axilas
los últimos lebreles de la vida
que excitan los labios rojos del poema
bajo la bóveda del cuerpo que se arruina tontamente
en el filo de una navaja pura

He aquí el placer del neurótico:
              frente a la muerte,
nombrar a la palabra cuchillo
y al poema investir de sacrificio,
como quien tacha el tiempo en el vino
con una cruz
               y esperar, luego,
como un cerdo soñoliento,
saciar la sed y el hambre de la dama, púber, que
con su belleza
nos anuncia la llegada de un tibio incienso de
efímera verdad
         ¿qué urgencia hay en el olvido,
para perderse en el espejo del papel?


Siguiendo Poesía Completa (1970-2000) de Leopoldo María Panero.
Púberes canéforas, de Responso a Verlaine, de Rubén Darío.