datar lugares y fundar refugios1
Una fuerte sumisión a nada, o
a tu palabra
radicada en medio de la vieja ciudad,
licencia que el lugar gestiona como polen,
contorno incapaz, en las afueras,
de maniatar a Eros.
Un gesto fundacional, una campana rota,
una frase desubicada
—quizá, el des-contexto sea una solución,
literal, donde desaparecer—
resplandores
tiene el alma en su espacio utópico,
profundidad de laboratorio en que
la hierba se altere para cantar, el disperso
horizonte interior.
¿Resistir en lugares que ya han desaparecido?1
arqueología de las sensaciones:
el poema
no termina nunca de existir,
solo se transforma.
siguiendo un comentario de Germán Labrador y Fernando R. de la Flor al poema Atravesé el eczema de los bordes, de Aníbal Núñez.
1 del mismo comentario.