a Aníbal Núñez
Donde latía el manuscrito,
aventado en locuaz manera, aún hedía
rapiña, profanación
respetemos su polvo
en el digestivo simulacro,
su genésico mensaje
oculto el bosque tras la geometría1
merodea un verdor,
aún húmedo de escalofrío
sobre la tierra negra, elevado de su ilusión
¿recuerdas hoy, acaso,
todas las páginas rasgadas,
los súbitos visitantes
—gatos, palomas, culebras, quizá celantes—
de ese paisaje caído en escamas
en que invocar la tristeza?
sean cubiertas por el musgo como vilezas,
orinadas por los animales en
los matices de un rojo atardecer cualquiera,
que esas cándidas migajas
merecen una sacra humareda de palabra y,
aún, de calor
figuras
que excedan en brillo a la noche.
1 de Tríptico plástico, de Aníbal Núñez.