a Leopoldo María Panero y Aníbal Núñez
Encabezando la página,
un rostro aún convulso, ausente
—ornamenta la esquina,
parecida a una navaja,
la luna
(así, invisible aún a la conciencia
estética)—.
Los hombres empuñaban el sílex, y
aún la estatua
carecía de forma.
Nocturna era la vida: quemar la sangre,
y del ave, adorar el ala.
Sin odio, con frío,
el signo
arrumbado aún en un abismo inaccesible,
almagre y amarillo de la cava.
A la siguiente mañana,
desnudos aún como el invierno,
miramos con sed el óxido de la linfa,
la colérica corona del genio, y
la absurda pregunta del día.
siguiendo, alternativamente, Poesía Completa (1970-2000) de L. M. Panero, y Obra Poética I, de Aníbal Núñez.
1 del poema Ann Donne: undone, de Leopoldo María Panero.
encabezando en dicha edición: de la Introducción a Figura en un paisaje, de Aníbal Núñez.
rostro aún convulso: de Acerca del Proyecto Hombre, de L. M. Panero.
ornamenta la esquina: de Ciencias Naturales, de Aníbal Núñez.
parecida a una navaja: del prefacio a Narciso en el acorde último de las flautas, de L. M. Panero.
invisible aún a la conciencia: de Todos los desperdicios, de Aníbal Núñez.
Los hombres / empuñaban / sílex, de Madrid, de Aníbal Núñez.
arruinado aún en un abismo: de Todo empezó en un día como otros, de Aníbal Núñez.
amarillos: de La estela en la corteza, de Aníbal Núñez.
hielo / de la (n)infa, + corola: de Anónima defensa de Narciso, de Aníbal Núñez.
absurda pregunta: de El canto del llanero solitario, de L. M. Panero.