Qué culpa tuvo aquel (…)
de enamorarse de su simetría1
Magnífico insecto vestido de
capricho,
atisbo de simulacro y
vientre dócil
piedra que a la piedra
vende
cuello de una flor,
retiro de muñeca y sentencia
póstumo alegórico corredor,
mano que a la momia ofrece
el sueño de un pájaro caído y
un perfecto anillo, que cierre
su alma
en un huerto familiar
1de Anónima defensa de Narciso, de Aníbal Núñez.