Alguien tose en la sombra1
El blanco es una trampa de cazar insectos
perseguidos por el azul,
la palabra empuña el arma del capricho
para dejar su nombre, aún, en la pavesa,
el verso constela el cielo diurno a diario,
añorando la perfección del occiso silencio,
el poema reina en el infierno
sobre las criaturas que vagan en la sombra
—un círculo no propuesto por Dante—
¿qué hacen, por tanto, cuatro monjas
y un obispo
rezándole a la página,
silenciosas cómplices del verdugo2?
no hay palabras más vacías que estas,
los muertos no existen,
a ninguno encontré entre esas páginas que
no fuera un insecto,
una flor seca o un billete de metro parado,
y, sin embargo,
qué dulce el desafío del encuentro.
1 de Naïf, de L. M. Panero
2 de Remake, del mismo.