Volver a Textos

Las moscas

     —Oh, creatures of the night,
      what music they make—

          Conde Drácula


I

lúcidas criaturas del mediodía
desplomado sobre mi cuerpo,
aventureras de la carne y el epitelio
libadoras de la sal
del mar somero
de mi esfuerzo,
fieles compañeras del último sol,
venid,
venid a aturdirme

vuestra monótona alegría
es un eco del tiempo abstruso,
estrellas negras del mediodía
contra el cielo azul de una maldición,
vuestra amistad me iguala a la vaca,
vuestro amor, al cadáver,
venid,
venid a aturdirme,
venid a saborearme


II

paseáis sobre el texto luminoso
y os miráis en el espejo de la palabra,
en el abismo de su negra quietud,
¿qué es lo que os parece, y no es?
¿no soy yo, verdad?
¿no es húmeda su piel?
¿no palpita su vena?
¿no amenaza vuestra vida?
¿no sentís el aliento de la aniquilación?

la palabra cae sobre el papel blanco,
no gira, no esquiva, no decide,
la palabra revienta como el agua
contra el sol del mediodía
y en la mancha es memoria, temporal,
piel viva,
¿recordáis vuestro nacimiento?
¿deseáis acaso la palabra, la huella,
el simple recuerdo de la pisada?


III

lúcidas criaturas de la página,
insectos de tinta y salvación,
lugar donde escupo mi alma alienada,
único vórtice de la revolución
en que el ser gira y decide,
aunque la mano nunca llegue a tiempo
y el sentido escape a su decisión,
la posibilidad de ser
existe

la música de tu garganta lo dice,
zumba en la noche oscura de la sed,
venid,
venid a aturdirme, palabras,
venid a escucharme
antes que caiga sobre mí el cielo negro,
el cielo de las estrellas y las moscas
que me visitan como a un pariente
lejano,
para libar la sal de mi razón