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Moda aventurera

MODA AVENTURERA

La aventurera va por libre,
sin oficio ni profesión,
y frente a los oscuros y malos antecedentes
produce, fuera del tiempo, una angustia.

…el espacio se estrecha,
el tiempo se rinde...


Su propio sexo es un espejo vahído,
una caverna de niebla,
una forma que se modela en el aire
y le muestra el camino.

La piel castiga el aire, lo interrumpe,
indómita,
plegada y húmeda en las oquedades,
agostada y tensa en los páramos.

Un vaho, la niebla, la envuelve,
pronunciada gota a gota por los labios,
hasta formar el amnios1 y hacerla flotar:
hidratará su piel.

Así perdida en la aventura,
engullida en su propio sexo
quiero decir, su mente–,
es un grumo frío y en reposo
que mira hacia adelante,
como si los ojos tuvieran vela en ese entierro,
como si el espacio no fuera más que un recuerdo
y el tiempo
un clavo.

Diluida y transportada en su mismo bucle,
comprende al fin, el sentido de la vida.

El coño aéreo y peleón está tomado de una de las ilustraciones de Hans Bellmer para Madame Edwarda, de Georges Bataille.
1 Membrana más interna de las que envuelven el embrión de los mamíferos, aves y reptiles y que permite su desarrollo en un medio líquido.