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La carne

LA CARNE

como la lengua dibuja el contorno del helado
así mis ojos descubrieron la forma
y donde no había nada
un camión de carne cayó al asfalto
sudado y viscoso bajo el sol

carne de mi carne era la imagen
fundida al sol amontonada
y acaricié su piel con los dedos
en el deseo de que fuera
carne pura del ser

la blanca pantalla del papel
vibra muda como una mano dormida
y en los naipes de la vida
una bestia sin nombre
rumia sobre el suelo negro
lo que las palabras no dicen

el sudor cae en la charca de barro
donde se revuelcan los hombres
y la mosca revolotea
y así esta forma se desdibuja
se pierde y multiplica
en la cara que vive y decae
bajo las cenizas y las manos

amén por mis pecados
gloria de la locura y bilis en el café
beso aquí que todo es tierra
y chupo con rabia el pezón del sueño
donde todo está a punto de nacer
y que muera esa forma estúpida de vida
como un niño sumiso y ordenado
lejos de aquí

una versión ¿anterior? del poema:


en la pared de sol manda la carne
que deforma la luz, la curva de la vida
su cara visible y caliente
que vive y decae
resbalando por su espalda sudorosa

sale de la pantalla su muslo
sobre el burbujeo de las palabras
crepitando
en el fuego de la nada, de aquí
y ese olor de las ingles
que se amontona
y dice todo lo que la boca calla

con las manos en el lodo de la vida
en los días del pasado y la niñez
la carne manda