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Extasi

EXTASI

El día se levantó nublado, tormentoso.
La luz se filtraba entre las hojas y las nubes.
La basílica, a medio hacer o derruir,
olía a herrumbre y hostias avinagradas.

La humedad corría por los muros
como lagartijas de pardo espanto,
y los arcos gloriosos de otro tiempo
eran pisadas de ciego en la pared.

A cuatro patas, ella estiraba la espalda
bajo el látigo de luz veneciana, presa:
su obstinación de ojos cerrados era ocre,
como un caballo encelado1, resiliente2.

Sintió guirnaldas revoloteando la cabeza
y un vapor espeso hablar desde el balcón;
el viento magreó su cuerpo con una mano enorme,
y un pájaro reventó su vida contra una campana.

Al abrir los ojos, oyó el tañido sordo del ave,
y vio sus grandes ojos reflejados
en la tersa negrura de grandes nubes estáticas:
llovían barro, amapolas y humores ácidos.

Un aire desordenado empapó su cuerpo abierto,
embarrando sus nalgas, afilando sus torres,
resbalando contrafuertes y crujiendo arcadas:
derrengó3 como una yegua cubierta por Dios.

1 dicho de una persona: muy enamorada. _DRAE
2 capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. _DRAE
3 descaderar, lastimar gravemente el espinazo o los lomos de una persona o animal. Torcer, inclinar a un lado más que a otro. _DRAE