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El escaparate, o Showroom

EL ESCAPARATE, o Showroom

Solo veo lo plano,
            Un perro asoma de una caja y ladra bajo un farol:
cada plano del espejo roto,
            una de las lunas de Enero se desploma al suelo,
trasunto del foco de la mirada:
            el soporte aguantó lo que pudo, agua, tinta y metal.
un puzzle cristalino:
            La Sagrada Familia es La torre roja de Halle.
Sigo las insinuaciones de mi cabeza,
            Las curvas describen el deseo,
las mismas y otras,
            No hay puntos necesarios
donde el sentido aparece,
            Demasiadas luces son demasiadas direcciones
donde convergen las líneas,
            demasiadas esquinas,
y su penumbra represa,
            los cuchillos de la luz convierten la calle en un mineral
y son esas líneas, las guías
            cian, magenta y escoria
de la mano y la mirada.
            Ella, cabeza de animal, se encoge
La forma es intocable,
            Y los ojos ruedan en el pinball,
el principio activo con el cual
            rumia un verbo imposible de arrastrar,
la materia nos engaña.
            Un picaporte cierra la puerta del cielo a esa hora.
Solo elijo una posibilidad.

El juego de espejos de la realidad. La imposibilidad de la aprehensión (captación y aceptación subjetiva de un contenido de consciencia; que capta las formas de las cosas sin hacer juicio de ellas o sin afirmar ni negar) del fantasma: Nuestra condición nos empuja siempre hacia la ambición de intentar establecer nuestra pasión en la permanencia, de anhelar fijarla en ésta por temor a perder esta riqueza que perseguimos como si fuese una presa (de la cual solo encontramos, al final de nuestro doloroso rastreo, su sombra), esta riqueza que únicamente podemos obtener aceptando el riesgo de perderla, esta riqueza que… somos nosotros mismos. _Georges Bataille
Incluso, inventar la imagen, leer lo ¿inexistente? Quizá sea la mejor definición de la subjetividad: la interpretación de un juego de espejos.