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Descomposición

DESCOMPOSICION

Otras manos o, quizá, las mismas,
entran en cuadro desde fuera de campo,
o fuera de juego.


Entran sin cuerpo, como el pensamiento,
adimensionalmente:
¿sujetan, guardan, esconden?, ¿se abrirán?
¿Dónde está el abrigo!


Pechos como manos que tocan mis pupilas.
Boca como vulva, horizontal.
Ojos en los pechos, pezones en la cara
y la mano recorriendo el culo, desde atrás:
corazón y anular leyendo,
ciego...


En ese múltiple, en esa alteración,
está el collar que me ata como un perro al celo.
El deseo no tiene forma;
el objeto le presta su caparazón,
su abrigo.


Soy el hombre invisible.

La descomposición es el paso previo: fragmentación y elección de fragmentos, luego recomposición. La descomposición está en mi cabeza: la realización televisiva barre la imagen, vale decir, lame la imagen, y crea un fantasma fragmentado. Solo la recomposición lo muestra (la memoria juega a presentarlo pero falla), lo encadena; una imagen que nunca existió. El deseo no tiene forma.

"La exploración de una imagen se realiza mediante su descomposición, primero en fotogramas a los que se llaman cuadros y luego en líneas, leyendo cada cuadro. Para determinar el número de cuadros necesarios para que se pueda recomponer una imagen en movimiento, así como el número de líneas para obtener una óptima calidad en la reproducción y la óptima percepción del color (en la TV en color) se realizaron numerosos estudios empíricos y científicos del ojo humano y su forma de percibir. Se obtuvo que el número de cuadros debía de ser al menos de 24 al segundo (luego se emplearon por otras razones 25 y 30) y que el número de líneas debía de ser superior a las 300." _Wikipedia