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Ciudad horadada

CIUDAD HORADADA

Coagulada en lo informe,
avanza a contra mano,
descalza y sin ojos, como una idea.


Ha dejado de llover
y en el plano tumulto nombra,
distraídamente, lo imposible:
el fuera de campo del papel,
–mi espejo sobre ella–,
y la ruidosa ladrería de lo informe que,
sin embargo, es de su sangre,
–de la mía también–.


En esta ciudad horadada,
llena de ojos y precipicios,
de encuentros indefinidos y roces absurdos,
de pies contra el suelo y manos que cogen,
sin mirar, fichas del puzzle,
su avance es mi sentido.


La luz corta formas sin decidir,
a esta hora de la tarde,
como una tijera de ojos humedecidos.

Vuelta al tema de la mirada, el ojo y los agujeros. En este caso, hay un cierre de escaparate que impide el acceso aunque la mujer parece traspasarlo. Detrás, aparentemente, del cierre, una multiplicación de imágenes de la ciudad, recuerda esos montajes del cine mudo para mostrar el bullicio de la ciudad moderna (maniquíes, señales de tráfico, escaparates, palabras anuncios, algún marco de ventana, sugerencia de edificio, publicidad lencería, unos pies calzados, y las consiguientes piernas dibujándose apenas…)
La mujer estaba desnuda pero decidí vestirla con una vestido transparente y calcetines a juego. Rompe con su pisada una parte de la valla y sale algo rojo, ¿sangre? Uno de los "ojos" del cierre es rojo también. Avanza con seguridad y la luz parece estar aún dibujándola, como una aparición.
Los fragmentos de imágenes están sacados de fotos mías. No recuerdo si están proyectados y copiados o dibujados directamente. No recuerdo de dónde salió la mujer.
Es la aparición de la mujer, traspasando barreras y a través del caos, fuera del tiempo. No deja de mostrar su carácter fantasmático pero, aún así, es lo más real (definido, nítido) de la obra.

hay una dirección obligatoria, hacia "el fondo".
hay otra dirección obligatoria, hacia la mujer.
hay palabras ininteligibles y alguna maravillosa que perdió su dignidad secuestrada por el capital (change).
hay una barrera que parece desvanecerse ante el poder del deseo,
y hay una espuma cuántica, la caja de piezas del puzzle, alborotada.
hay cambios de luz cortantes como si acabara de llover.
y una una mujer transparente sin ojos ni zapatos que avanza "hacia adelante"; el maniquí está quieto y unos botines caminan por su cuenta.
hay publicidad donde el capital vende y petrifica el deseo y el erotismo.
hay muchas formas sin decidir o muchas decisiones sin formar.